Apple abrió un nuevo frente en la competencia global por la inteligencia artificial al presentar una demanda federal contra OpenAI, dos antiguos trabajadores de la compañía y la empresa de dispositivos io Products. El fabricante del iPhone sostiene que los demandados participaron en una operación coordinada para apropiarse de secretos comerciales vinculados con el diseño y la producción de hardware.
La denuncia fue presentada el 10 de julio de 2026 ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California. El expediente, identificado como Apple Inc. v. Liu et al., está registrado bajo el número 5:26-cv-07078 y plantea reclamaciones relacionadas con la Ley de Defensa de Secretos Comerciales de 2016.
Entre los señalados figuran Chang Liu, antiguo ingeniero eléctrico sénior de sistemas de Apple, y Tang Yew Tan, quien trabajó durante años en el desarrollo de productos de la empresa y posteriormente asumió responsabilidades en el área de hardware de OpenAI. La demanda también incluye a OpenAI Foundation, OpenAI Group PBC e io Products.
Según Apple, Liu no habría devuelto un ordenador corporativo tras abandonar la compañía en enero de 2026 y presuntamente aprovechó un fallo de autenticación para continuar accediendo a sistemas internos. La empresa afirma que el ingeniero descargó archivos confidenciales relacionados con programas de desarrollo de hardware después de incorporarse a OpenAI. Estas afirmaciones forman parte de la acusación de Apple y aún no han sido examinadas ni confirmadas por un tribunal.
La compañía de Cupertino también acusa a Tan de conservar o utilizar información sensible relacionada con proveedores, procesos industriales, análisis técnicos y productos no anunciados. En su escrito, Apple sostiene que OpenAI habría obtenido esos conocimientos para reducir el tiempo y los recursos necesarios para entrar en el mercado de los dispositivos de consumo basados en inteligencia artificial.
El documento judicial afirma además que más de 400 antiguos empleados de Apple trabajan actualmente en OpenAI. Sin embargo, esa cifra no implica que todos ellos estén involucrados en las supuestas irregularidades. La acusación se concentra principalmente en determinadas actuaciones atribuidas a Liu, Tan y a la estructura de contratación y desarrollo de hardware de OpenAI.
OpenAI rechazó las acusaciones y aseguró que no tiene interés en utilizar secretos comerciales de otras empresas. La organización afirmó que continúa centrada en desarrollar tecnología innovadora. Por el momento, la compañía no ha presentado públicamente una defensa judicial completa frente a cada una de las alegaciones incluidas en la demanda.
De socios tecnológicos a rivales en hardware
El litigio supone una escalada significativa en la relación entre Apple y OpenAI. Ambas empresas mantienen una colaboración tecnológica que permitió integrar ChatGPT en funciones del ecosistema de Apple, pero sus intereses comenzaron a entrar en conflicto a medida que OpenAI reforzó sus planes para fabricar dispositivos propios.
La expansión de OpenAI hacia el hardware cobró mayor relevancia tras la incorporación de antiguos especialistas de Apple y la integración de io Products, proyecto vinculado al exjefe de diseño de Apple Jony Ive. Apple considera que algunos de esos movimientos podrían haber estado acompañados por el uso indebido de conocimientos protegidos sobre diseño, fabricación y cadenas de suministro.
El caso podría afectar los planes de OpenAI para lanzar un dispositivo de consumo impulsado por inteligencia artificial. Aunque la demanda no paraliza automáticamente el proyecto, Apple podría solicitar restricciones judiciales, indemnizaciones económicas y medidas destinadas a impedir que se utilice cualquier información que el tribunal considere obtenida de forma ilícita. Analistas legales señalan que el proceso de descubrimiento de pruebas será decisivo para establecer si la información llegó realmente a los proyectos de OpenAI.
La disputa refleja una tensión cada vez más frecuente en Silicon Valley: la movilidad de ingenieros y ejecutivos entre empresas competidoras frente a la obligación de proteger información confidencial. Para que sus reclamaciones prosperen, Apple deberá demostrar qué datos constituían secretos comerciales, qué mecanismos empleó para protegerlos y de qué manera habrían sido utilizados por los demandados.
Hasta que exista una resolución judicial, los hechos descritos deben considerarse alegaciones de Apple. OpenAI, Liu, Tan y las demás entidades demandadas conservan el derecho a responder, impugnar las pruebas y presentar su propia versión ante el tribunal.
